Vivimos en una
sociedad dependiente de la ciencia y la tecnología y sin embargo ¿está la
sociedad alfabetizada científicamente lo suficiente? ¿o hay un amplio sector de
la población con carencias en la formación científica?
La introducción del
término competencia en la LOE como “aquellos
aprendizajes que se consideran imprescindibles, desde un planteamiento
integrador, y orientado a la aplicación de los saberes adquiridos”,
persigue formar ciudadanos más competentes, mejor formados y capaces de aplicar
los conocimientos adquiridos en situaciones futuras de la vida real.
Considerando que,
algunos aspectos de la adquisición de la competencia científica deberían ser,
entre otros:
a)
Hacer un uso
responsable de los recursos naturales
b)
Cuidar el
medio ambiente.
c)
Hacer un
consumo racional y responsable de los recursos naturales.
d)
Proteger la
salud individual y colectiva como elementos clave de la calidad de vida en las
personas.
¿Ha mejorado la LOE
(2006) la competencia científica y tenemos personas que cuidan el medio
ambiente, hacen un uso responsable y consumen de modo racional los recursos
naturales y ponen en práctica hábitos saludables para su salud y para la
colectividad?. Es una pregunta a la que deberíamos dar respuesta. Si la
respuesta fuese positiva encontraríamos una sociedad más equilibrada, justa y
con valores morales.
Pero ¿qué pasa con la
población que cursó otros modelos educativos?. Son más competentes
científicamente los alumnos que han cursado la LOE que los alumnos de otros
sistemas educativos anteriores. ¿Depende del tramo de edad en que nos situemos?
¿Del status socio-económico?.¿Del sexo?
¿Qué se considera tener
una competencia científica aceptable? ¿podemos fijar una serie de parámetros
básicos? ¿Tenemos que hablar de cultura científica o de competencia
científica?. ¿Cómo comprobamos el nivel de competencia científica de la
población?.
Todas estas
interrogantes deberán ser respondidas con los estudios pertinentes para
comprobar si estamos haciendo bien las cosas o debemos de modificar los
currículos y metodologías de la enseñanza, al tiempo que nos debemos plantear
como seguir desarrollando el aprendizaje de las competencias una vez que
finaliza la educación obligatoria o post-obligatoria.
