miércoles, 31 de julio de 2013
domingo, 21 de julio de 2013
CALIDAD, MODERNIZACIÓN Y MEJORA CONTINUA
El documento que aparece en el post forma parte de la práctica del curso "Uso de Herramientas útiles para la docencia e investigación" de la Universidad de Murcia.
Es una presentación, originalmente en Power Point, que utilicé para un curso de Asesores de Educación en el que se les impartieron varias sesiones sobre la Modernización de las Administraciones Públicas, basado en un trabajo original de Albert Galofré.
lunes, 15 de julio de 2013
¿QUÉ ESPERAN LOS EMPLEADOS PÚBLICOS DE SUS POLÍTICOS?
En primer lugar que apuesten porque la Administración sea un ente profesional, al margen de los vaivenes políticos, pero bajo los principios de que los funcionarios deben mostrar absoluta lealtad, respeto y compromiso con los dirigentes, que elegidos democráticamente por el pueblo tienen el legítimo derecho y la obligación de llevar a cabo los proyectos con los que se han comprometido con la ciudadanía.
En segundo lugar que sean capaces de establecer una estructura de funcionamiento basada en dos principios: el trabajo en equipo, en el que todos somos necesarios, pero nadie absolutamente imprescindible, y una altas dosis de cariño, afecto, amor y humor, ya que las personas, además de las necesidades materiales, tenemos tanto o más necesidad de motivaciones de índole afectiva.
En tercer lugar que sean capaces de ponerse en lugar del ciudadano al que servimos y al que nos debemos.
Y, en cuarto lugar, el que no vean los distintos estamentos de la Administración como compartimentos estancos y aislados.
Son principios que, aunque muy básicos, están escritos en todos los manuales del buen gestor de recursos humanos pero que no todos los políticos los interiorizan y los ponen en práctica.
Esos principios pueden ser asumidos cuando el político tiene COMPROMISO con lo público, TALENTO, TALANTE, de buena persona, de conciliadora y de lealtad y compromiso hasta el límite con los suyos, ética y voluntad de servicio público.
La Administración es un barco, en él estamos los funcionarios, y si quienes manejan el barco no son un auténtico equipo sabiendo de dónde parten y a donde van y cuál es su compromiso y los principios éticos que sustentan su actuación no se va a ningún sitio.
domingo, 14 de julio de 2013
FELICIDAD Y COMPETENCIA CIENTÍFICA
Vivimos en una
sociedad dependiente de la ciencia y la tecnología y sin embargo ¿está la
sociedad alfabetizada científicamente lo suficiente? ¿o hay un amplio sector de
la población con carencias en la formación científica?
La introducción del
término competencia en la LOE como “aquellos
aprendizajes que se consideran imprescindibles, desde un planteamiento
integrador, y orientado a la aplicación de los saberes adquiridos”,
persigue formar ciudadanos más competentes, mejor formados y capaces de aplicar
los conocimientos adquiridos en situaciones futuras de la vida real.
Considerando que,
algunos aspectos de la adquisición de la competencia científica deberían ser,
entre otros:
a)
Hacer un uso
responsable de los recursos naturales
b)
Cuidar el
medio ambiente.
c)
Hacer un
consumo racional y responsable de los recursos naturales.
d)
Proteger la
salud individual y colectiva como elementos clave de la calidad de vida en las
personas.
¿Ha mejorado la LOE
(2006) la competencia científica y tenemos personas que cuidan el medio
ambiente, hacen un uso responsable y consumen de modo racional los recursos
naturales y ponen en práctica hábitos saludables para su salud y para la
colectividad?. Es una pregunta a la que deberíamos dar respuesta. Si la
respuesta fuese positiva encontraríamos una sociedad más equilibrada, justa y
con valores morales.
Pero ¿qué pasa con la
población que cursó otros modelos educativos?. Son más competentes
científicamente los alumnos que han cursado la LOE que los alumnos de otros
sistemas educativos anteriores. ¿Depende del tramo de edad en que nos situemos?
¿Del status socio-económico?.¿Del sexo?
¿Qué se considera tener
una competencia científica aceptable? ¿podemos fijar una serie de parámetros
básicos? ¿Tenemos que hablar de cultura científica o de competencia
científica?. ¿Cómo comprobamos el nivel de competencia científica de la
población?.
Todas estas
interrogantes deberán ser respondidas con los estudios pertinentes para
comprobar si estamos haciendo bien las cosas o debemos de modificar los
currículos y metodologías de la enseñanza, al tiempo que nos debemos plantear
como seguir desarrollando el aprendizaje de las competencias una vez que
finaliza la educación obligatoria o post-obligatoria.
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